Resumen:
Carlos vive en un departamento de la colonia Roma y recibe la visita de su prima Sofía. Entre ambos surge una relación íntima que pronto incluye a la amiga Karla. Más tarde se suma Daniela, hermana de Carlos, y el grupo mantiene encuentros compartidos durante varias semanas. La convivencia transcurre entre salidas cotidianas y momentos de cercanía física en el departamento. La narración sigue el ritmo de la vida diaria en la Ciudad de México y describe cómo estos vínculos se sostienen a lo largo del verano.
El texto que sigue es la introducción a La Bandera de Drulde. Es mi primera historia erótica y además nunca había leído erótica antes así que no sé qué esperan los lectores. Puede resultar muy original o por el contrario algo que ya hayas leído veinte veces en la adolescencia. También es la primera vez que escribo en inglés que no es mi idioma materno por lo que habrá errores de gramática y de vocabulario. Agradezco cualquier corrección o comentario que quieras dejar.
La historia está dividida en diez episodios. Aunque hay algo de trama no es muy densa dediqué más tiempo a desarrollar el universo y los personajes. Los gustos que aparecen son bastante estándar pero sí hay bisexualidad. Escribí dos versiones una con el protagonista hombre y otra con la protagonista mujer. La diferencia principal está en el nombre y en los pronombres. Si eliges la versión femenina encontrarás más sexo lésbico si eliges la masculina más sexo gay. Aun así en ambas versiones aparece algo del otro tipo. Los demás personajes y los eventos son exactamente los mismos.
Une version dans la même veine est disponible notre version française pour les lecteurs francophones.
La llegada a la colonia
Intenté que todo el sexo fuera consensuado. Hay algo de drama así que en ciertos momentos no es completamente voluntario pero siempre dejé que los personajes tuvieran la opción de negarse. También hay un poco de incesto muy ligero aunque siempre consentido. La historia está narrada en primera persona. No me puse a mí mismo dentro creé un personaje original aunque usé algunas experiencias propias. Antes ya había escrito otras cosas sobre todo Histoire de l’Empire Métalique una novela de fantasía con acción que puedes encontrar buscando en internet aunque está en francés y no tiene nada erótico.
Como el personaje principal vive en Londres usé inglés británico y el sistema métrico pero a veces se me cuelan términos estadounidenses. Si notas algo raro avísame. Toda la serie ya está escrita así que no voy a cambiar el rumbo de la trama aunque sí puedo corregir detalles puntuales si hay algo problemático en los primeros episodios. Me gusta la crítica constructiva. Si algo no te gustó dime por qué un simple esto apesta no ayuda mucho. Espero que disfrutes tu visita a Drulde y que Elodie o Alexandre te parezcan un personaje interesante.
Carlos se despertó en su departamento de la colonia Roma con el calor pegajoso de la Ciudad de México subiendo por las ventanas. Su verga ya estaba dura desde la noche anterior después de masturbarse pensando en su prima Sofía que había llegado de Guadalajara. Se tocó la polla gruesa recordando cómo ella lo miró la tarde previa en el tianguis de la calle. La morra tenía unas chichis grandes que se marcaban bajo la blusa y un culo que movía con cada paso. Carlos se la jaló despacio sintiendo la piel caliente y la leche acumulándose en las bolas.
Decidió bajar a la Oxxo por una chela fría. En la tienda se encontró con su cuate Javier que le contó que Sofía andaba preguntando por él. Carlos sintió la verga moverse otra vez bajo el pantalón. Regresó al depa y abrió la puerta con llave. Sofía estaba adentro sentada en el sillón con las piernas abiertas. Llevaba una falda corta que dejaba ver sus nalgas suaves. Carlos cerró la puerta y se acercó. Sofía lo miró directo a los ojos y dijo cógeme primo sin pensarlo dos veces.
Carlos se arrodilló entre sus piernas y le bajó las bragas. La panocha de Sofía ya estaba mojada brillando con jugos. La olió primero ese aroma a hembra excitada lo puso más duro. Metió la lengua y lamió el clítoris hinchado mientras Sofía gemía y apretaba las nalgas contra su cara. Chupó fuerte metiendo dos dedos dentro de la concha apretada. Sofía se corrió rápido mojándole la boca con su corrida caliente. Carlos se paró se bajó los pantalones y sacó la verga gruesa. Sofía la agarró y se la metió en la boca mamando con ganas chupando la cabeza y lamiendo las bolas.
La metió en la panocha de un solo empujón. Sofía gritó de placer y le pidió más fuerte. Carlos embistió duro golpeando sus nalgas con cada embestida. El sonido de carne contra carne llenó el cuarto. Sofía le arañaba la espalda y le decía que la cogiera como perra. Carlos le dio la vuelta y le metió la verga por el culo despacio primero luego más rápido. Sofía jadeaba y se tocaba la panocha mientras la follaban. Carlos sintió que se venía y sacó la polla para correrse sobre las nalgas de Sofía cubriéndolas de leche espesa.
Después se acostaron juntos sudados y pegajosos. Sofía le acarició la verga que ya empezaba a endurecerse otra vez. Carlos le chupó las tetas chupando los pezones duros. Ella se subió encima y lo cabalgó metiéndose la polla hasta el fondo. Se movió en círculos apretando la concha alrededor de la verga. Carlos le agarró las caderas y la levantó y bajó con fuerza. Sofía se corrió otra vez gritando su nombre. Carlos eyaculó dentro de ella llenándola de semen caliente que empezó a salirle por los muslos.
Se ducharon juntos. Bajo el agua caliente Carlos le metió los dedos en el ano mientras Sofía le masturbaba la verga. Ella se arrodilló y le chupó otra vez tragándose la polla hasta el fondo de la garganta. Carlos le corrió en la boca y ella se tragó la lechita sin problema. Salieron de la regadera y se acostaron desnudos en la cama. Hablaron de sus fantasías. Sofía admitió que siempre había querido coger con su primo y también con su amiga Karla. Carlos le dijo que él también quería verlas juntas.
Al día siguiente Karla llegó al depa. Las tres personas se miraron con deseo. Sofía besó a Karla en la boca mientras Carlos se quitaba la ropa. Las dos morras se desnudaron y se tocaron las chichis. Carlos se acercó y metió la verga en la boca de Karla. Sofía se puso detrás y le lamió el culo a su prima. El trío duró horas. Cogieron en el sillón en la cocina y hasta en el balcón con el ruido de la calle Insurgentes de fondo. Carlos se corrió tres veces esa tarde. Las mujeres también se vinieron varias veces lamiéndose y metiéndose dedos.
La relación siguió semanas. A veces solo Carlos y Sofía otras veces con Karla o con Javier que se unió una noche. El sexo era intenso y siempre consentido. Carlos aprendió a disfrutar el calor de dos cuerpos a la vez el sabor de dos panochas diferentes y el sonido de gemidos mezclados. Sofía se volvió más atrevida pidiéndole que la atara a la cama y la cogiera fuerte. Carlos obedecía con gusto sintiendo cómo su prima se mojaba más con cada orden.
Una tarde en el calor de junio Carlos recibió una llamada de su hermana Daniela que venía de Monterrey. Ella sabía de la relación con Sofía y quería unirse. La familia tenía esa tradición secreta de placer compartido entre primos y hermanos siempre con respeto y ganas. Daniela llegó en autobús y esa misma noche los cuatro terminaron en la cama grande. Carlos cogió a su hermana por primera vez metiéndole la verga mientras Sofía le chupaba las tetas. Daniela gritó de placer y se corrió empapando las sábanas. El olor a sexo llenó el cuarto hasta la mañana.
Carlos pensó que esta era su vida ahora. Una vida de sexo libre y sin culpa en medio de la ciudad grande. Cada noche traía nuevas posiciones nuevas combinaciones y más corridas. La verga nunca se cansaba y las mujeres siempre pedían más. El verano pasó entre cogidas y chelas frías. Al final de la temporada Carlos supo que Drulde ya no era solo una fantasía era su realidad mexicana llena de sudor semen y placer.