Entregué el correo y le mamé la verga en su cocina
El día fresco me calaba los huesos mientras paraba la camioneta en Calle Nogal número 3221 con una carta certificada para don Enrique Salazar. Toqué la puerta. Él abrió envuelto en una toalla blanca, me invitó a pasar del viento helado al calor del pasillo y sacó su licencia de una cómoda. Firmó sobre la … Leer más